IA y prevención de lesiones: lo que sí puede hacer
En muchos clubes profesionales los jugadores entrenan con un chaleco que lleva un GPS y sensores de movimiento. Registra cuántos metros corren, a qué velocidad, cuántos sprints y aceleraciones hacen.
Con esos datos, los preparadores físicos controlan la carga de trabajo. Una idea muy usada es comparar la carga de los últimos días con la de las últimas semanas: un salto brusco suele asociarse a más riesgo de lesión muscular.
La inteligencia artificial ayuda a combinar muchas señales a la vez: carga, sueño, sensaciones del jugador, historial de lesiones o minutos jugados. El modelo no diagnostica nada; marca a quién conviene mirar con más atención.
Las decisiones, como bajar la intensidad, descansar o hacer pruebas, las toman el médico y el preparador físico, hablando con el jugador.
En el fútbol amateur no hace falta un chaleco caro para empezar: registrar minutos, intensidad percibida y molestias en una planilla ya permite detectar cuándo alguien está cargando demasiado.
